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jueves, 18 de julio de 2013

Tres propuestas de poesía infantil para el verano


La poesía es dentro de la literatura un género minoritario, casi como lo son las matemáticas como ciencia, bellísimas pero incomprendidas. Eso es lo que le ocurre a la poesía, que es una gran desconocida para la mayoría de lectores mayores y pequeños, y es que en las escuelas hay muchas materias y temas, entre ellas los poemas, rimas, metros y versos, que no se enseñan de manera que lleguemos a conocerlos mínimamente para poder valorarlos y disfrutarlos. 

La poesía es un lenguaje, igual que lo es la música y la geometría, y hay excelentes colecciones que se dedican a hacer selecciones de poemas y autores como iniciación para el público infantil y juvenil. El lenguaje poético nos habla desde y para la belleza, el ritmo, lo intangible, el colorido, lo íntimo, lo cotidiano, sin dejar de lado ningún tema y es una manera diferente de aproximarse a la lectura. Lo ideal sería iniciar a los niños en ella a través de la lectura en voz alta, declamando, recitando, sintiendo el sonido de las palabras desde el cuerpo, sin pensar, sólo percibiendo. Podría ser una clase especial recitando y acompañando el poema con ejercicios de psicomotricidad para enfatizar el sentimiento y la sensación. Creo que es así, a través de la experiencia, como aprendemos a conocer de verdad algo.

Hoy os dejo tres propuestas de libros que acercan la poesía a los más pequeños. El verano es una buena excusa para lanzarse a experimentar cosas que durante el resto del año no podemos hacer. Espero que os gusten y os pique el gusanillo de descubrir nuevas propuestas... 

La primera es una antología de Rubén Darío, seleccionada por Luis Muñoz e Ilustrada por Mariona Cabassa (excelente trabajo) que ha publicado Edelvives en 2010: "Una sed de ilusiones infinita".





La segunda es una sencilla selección de poesía catalana de Eulàlia Valeri, ilustrada por Montse Ginesta y publicada en 2001 por La Magrana en la colección L'Esparver (nº 160): "Aire i llum".







Y la tercera es una bonita edición de Faktoría K de Libros (Kalandraka) del año 2011 de un original de la China (año 2000), autor Qingyun Huang e ilustración Peilong Liang: "Claro de luna". Se trata de una edición bilingüe con transcripción al pinyin que nos introduce en el mundo de la literatura infantil de este país. A no perderse las ilustraciones a pincel típicas de la cultura oriental y que resultan preciosas junto al texto.





lunes, 1 de julio de 2013

Hoy, Los bebedores de tinta



Hoy os presento una obra de un autor francés, como en la entrada anterior: Éric Sanvoisin. La edición original del libro es del año 1996 (Éditions Nathan, Paris), se publicó como Le beveur d'encre y está lustrada por Martin Matje, cuyos dibujos me encantan. Veréis que la historia y los dibujos encajan muy, muy bien.

La edición española es de Edelvives dentro de la colección Vampiros chupatintas, del año 2005, traducida por Herminia Bebia. Es un libro de tapa dura, de 22 x 15,5 cm y 44 págs. Según la web de Edelvives es para lectores de +8 años.


Sólo he leído este volumen de la colección, pero creo que los voy a leer todos porque la historia vale la pena.

Se trata de la historia de Daniel un niño que acaba de empezar sus vacaciones y como no sabe qué hacer, decide echar una mano en la librería de su padre. Su padre es un enamorado de los libros, mientras que él sencillamente los detesta, así que su "ayuda" en la tienda es más bien testimonial y se dedica básicamente a observar a los clientes de su padre.

Entonces, un día aparece un cliente muy especial que hace algo que deja a Daniel estupefacto, por lo que cuando el cliente se marcha por la puerta el niño decide seguirle para saber por qué ha hecho lo que le ha visto hacer con un libro.


Es un libro muy adecuado para estos días en los que también nuestros peques han comenzado las vacaciones y, aunque la mayoría estén ocupados con colonias, casales y actividades varias, no tienen nada que ver con el ajetreo que llevan durante el curso escolar. Ahora, si no han suspendido nada, tienen algo más de tiempo y calma para leer y este tipo de historias son de las que te llevan a la lectura, y además por el camino de la sonrisa. No en vano el autor trabaja en el ámbito de las bibliotecas.


En una futura entrada os hablaré de un libro que ha ilustrado también Martin Matje, y  que es delicioso.